La plagiocefalia (o síndrome de la cabeza plana) se caracteriza por el aplanamiento o asimetría de una zona de la cabeza del bebé.

El cráneo del bebé es una estructura frágil y maleable por lo que muchos bebés nacen con la cabeza deformada por la presión sufrida durante el parto, pero esta imperfección suele corregirse solo en unas 6 semanas.



La plagiocefalia posicional se presenta como un problema frecuente en las consultas de pediatría por lo que resulta necesaria la detección precoz, para lo que el papel de Atención Primaria es esencial.

Si pasadas seis semanas tras el parto, la cabeza sigue asimétrica o se nota un área plana, lo más probable es una plagiocefalia posicional, la más común de todas, y que suele ser causada por la presión externa sobre el cráneo del bebé.

La explicación más común es el tiempo que los recién nacidos pasan acostados, generalmente boca arriba, que provoca que sus cabezas estén presionando continuamente contra el colchón.

La plagiocefalia también puede ser causada por la restricción del crecimiento del bebé en el útero o también debido a que las articulaciones del cráneo se cierren demasiado temprano, provocando una craneosinostosis, patología que requiere de cirugía para el correcto crecimiento del cerebro.