Las infiltraciones en el pie se utilizan para reducir el dolor y acelerar el proceso de curación, evitando los efectos secundarios de la medicación por vía oral o intramuscular, pues en la infiltración se trata directamente la zona en la que se requiere su acción.

Se trata una técnica sencilla, con pocas complicaciones y que se realiza en consultan.

Pueden ser de tipo intra-articular o extra-articular, aunque las que se realizan frecuentemente en la práctica clínica, son aplicadas en tejidos blandos como, por ejemplo: Bloqueos nerviosos mediante anestesia (para procesos quirúrgicos)

Fascitis Plantar

Neuroma de Morton

Tendinitis Aquilea

Bursitis Aquilea

Síndrome seno del Tarso

Metatarsalgias

Tibial posterior

Espolón Calcáneo

Otras tendinitis


Existen hoy en día una gran variedad de medicamentos que se pueden infiltrar en cada caso y siempre valorando riesgo/beneficio. Según las características físicas de nuestro paciente, actividad, lesión y localización de la misma.

Es muy importante informar a nuestros pacientes de los riegos que puede entrañar la técnica por qué se hace indispensable el “Consentimiento informado”


¿Duele la Infiltración en el pie?

A todos nos da miedo la aguja, eso es innegable, y quizás ese miedo hace que el tratamiento pueda hacer pensar que se trata de una técnica dolorosa.

Molesta menos de lo que la gente se piensa.

Pero como siempre dependerá del Umbral de dolor de cada persona y de la región anatómica que vamos a tratar.


¿Cuándo decido hacerme una infiltración?

A priori, la infiltración en el pie no es la técnica de primera elección para tratar a un paciente, antes debemos probar con tratamientos conservadores: Vendajes, estiramientos, Plantillas…Si el paciente no demuestra mejoría o esta ha sido muy leve es donde podemos plantearnos hacer una infiltración como ayuda de los tratamientos anteriores.

Como siempre la elección de la infiltración o no, dependerá del grado de lesión, el tiempo de evolución y las necesidades de nuestro paciente.