La diástasis abdominal es una alteración del tejido conectivo entre los rectos de la zona abdominal.

Esta condición es frecuente en las mujeres embarazadas (aunque puede ocurrir en otros casos) debido a la progresiva expansión que ocurre a nivel del vientre abdominal por el crecimiento del feto.

Para evitar eso, es importante que después de la cuarentena, 4 ó 6 semanas después de haber dado a luz  te realices una valoración tanto del abdomen como del suelo pélvico.


«El 66% de las embarazadas tiene diástasis en el último trimestre»


Además, la diástasis no solo se relaciona con un problema estético, tambien en los casos de:

Una mala estabilización del centro corporal, del core, lo que repercute directamente en el mantenimiento de la postura.

Dolores de espalda.

Problemas digestivos: malas digestiones, gases, estreñimiento.

Posibilidad de herniación de las vísceras abdominales.


Diástasis y Fisioterapia

Para las separaciones que tienen menos de 4 dedos de ancho los ejercicios correctivos ayudarán a unir los dos vientres del recto abdominal.

Es importante que estos ejercicios incluyan el fortalecimiento de los músculos, tanto de la zona abdominal como de la zona de la pélvis.

Para la diástasis abdominal la readaptación de los músculos del suelo pélvico es muy importante.

El 70% de las mujeres no pueden crear una contracción del suelo pélvico en presencia de una diástasis de los abdominales.

Como resultado, tienen más probabilidades de experimentar incontinencia, prolapso y dolor pélvico.

Además es importante observar la postura, la mecánica corporal y los tejidos o articulaciones que se encuentren restringidas para controlar cualquier tipo de patrón de movimiento deficiente.

Para casos mas extremos, la cirugía puede proporcionar alivio para algunos síntomas, incluido el dolor lumbar, pero principalmente ofrece un beneficio estético.

Pese a la cirugía es recomendable acudir a un fisioterapeuta especializado tras la intervención para aprender a gestionar las cargas y no dañar de nuevo nuestro abdomen y nuestro suelo pélvico.

La cirugía siempre es la última opción

Por lo tanto, la más aconsejable y seguro es que consultes con una fisioterapéuta especializada para tratar la diástasis abdomoinal.

Y recuerda, no debes realizar ejercicios por tu cuenta, ya que pueden ser contraproducentes o incluso causar mas daño a la zona.