La diástasis abdominal se define como la separación de los rectos abdominales: derecho e izquierdo en la parte infraumbilical (debajo del ombligo) y/o supraumbilical (por encima del ombligo).

La apertura es la consecuencia del daño en el tejido conectivo, que en condiciones normales, mantiene las dos fajas del recto unidas.

Inicialmente, la diástasis abdominal es un defecto estético, pero si no se trata a tiempo puede provocar problemas de estabilización en la zona lumbo-pélvica o disfunciones del suelo pélvico.


La diástasis se diagnostica cuando se superen estas mediciones:

0,9 cm en la mitad del espacio entre la sínfisis púbica y el ombligo.

2,7 cm justo por encima del ombligo.

1,0 cm en la mitad del espacio entre el ombligo y el apéndice xifoides.

Es importante saber, que durante el embarazo, por el crecimiento del bebé y por el aumento de las dimensiones del abdomen, más de la mitad de las mujeres en el tercer trimestre presentan una diástasis abdominal.

El 53% de las mujeres en el posparto inmediato (las primeras 5 semanas tras el parto) presentan alteraciones al nivel de los rectos. Por lo tanto, la valoración debería realizarse a partir del segundo mes del postparto.

Factores de riesgo para la separación abdominal

El embarazo. Los cambios posturales, crecimiento del bebé, cambios hormonales hacen que el tejido conectivo de los rectos se debilite y provoque una rotura.

Aumentos de peso.

El parto prolongado. En casos de partos complicados, largos, con el expulsivo prolongado hay más probabilidad de roturas musculares en la zona abdominal. Los pujos maternos aumentan las presiones intraabdominales y pueden producir una rotura en el tejido que une los rectos.

Trabajo abdominal excesivo.Realizar abdominales tradicionales en el postparto puede provocar una diástasis o incluso una hernia intestinal.

Las profesiones que requieren mucho trabajo físico, elevar peso, trabajas en flexión del tronco.

Por ejemplo, trabajadoras en fábricas, limpiadoras, cuidadoras de niños, auxiliares de enfermería también están más expuestas al trabajo abdominal perjudicial.


Cuando no hacemos nada para reducir la separación de los rectos abdominales tenemos riesgo de sufrir:

Dolores lumbares, debido a una mala estabilización lumbo-pélvica

Problemas con la digestión: acumulación de gases, estreñimientos

Hernias de las vísceras abdominales

Debilitamiento en el suelo pélvico


¿Fisioterapia o intervención quirúrgica para la diástasis?

el objetivo de la fisioterapia en el tratamiento de la diástasis es transformar un abdomen dañado en un abdomen competente recuperando su funcionalidad y trabajando toda la musculatura para aproximar los músculos rectos”.