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Neuroplasticidad

La Neuroplasticidad (o plasticidad neuronal) se define como:

“la capacidad del sistema nervioso de modificarse para formar nuevas conexiones nerviosas en respuesta a la información nueva, la estimulación sensorial o el daño”. 

En otras palabras: es la capacidad que tiene el cerebro de adaptarse al entorno.

Que el sistema nervioso tenga capacidad de modificarse y aprender es algo maravilloso, ya que nos permite adaptarnos a las nuevas situaciones que se nos presentan en nuestra vida diaria. La adaptabilidad es una cualidad intrínseca a cualquier ser vivo y la que nos permite mejorar y sobrevivir.

Sin embargo, al igual que podemos aprender nuevas tareas, como montar en bici o bailar, a veces aprendemos cosas que no deseamos; simplemente por la repetición del estímulo… ¿Nunca has oído durante varias horas una melodía que odiabas y cuando has dejado de oírla resonaba en tu cabeza y no podías evitar tararearla? Este es un claro ejemplo de como el cerebro a veces también aprende cosas que no debería.

Con el dolor pasa algo similar, un dolor que percibimos durante semanas o meses termina produciendo un cambio en nuestro cerebro, al igual que un proceso de aprendizaje, que produce que éste sea más eficiente produciendo dolor, y cuando la posible lesión que desencadenó este dolor se ha solucionado, el cerebro puede seguir “tarareando” la canción del dolor. Esto es debido a la plasticidad del sistema nervioso, y es un reflejo de lo que llamamos Sensibilización Central, de lo que hablaremos más adelante.

Además, estos cambios en el cerebro no sólo producen el mantenimiento del dolor inicial, sino que con el tiempo pueden agravarse:

  1. El dolor persiste más allá del tiempo normal de curación.
  2. El dolor se extiende a otras áreas (por ejemplo: “me dolía la cadera, pero ahora también me está doliendo la zona lumbar y la rodilla).
  3. El dolor se agrava, pudiendo ser más intenso o dispararse con menor estimulación.
  4. Se limita el movimiento, y cada vez movimientos más inofensivos y suaves son capaces de producir el dolor.
  5. El dolor se vuelve impredecible, y ya no se necesita un movimiento determinado para producirlo: algunos días duele muchísimo sin razón aparente, y otros días nos encontramos perfectamente y podemos movernos sin problemas.

Sin embargo, estos cambios son reversibles con un correcto abordaje, basado en la educación y el ejercicio. Gracias, por supuesto, a la plasticidad del sistema nervioso.

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