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Mecanotransducción

El ejercicio físico ha demostrado ser una de las herramientas más eficaces para combatir el dolor, especialmente el crónico.

La sabiduría popular hace pensar que, ante una lesión o dolor, debemos guardar reposo. De hecho, muchos profesionales de la salud lo siguen recomendando. Pero este conocimiento está basado en creencias antiguas sin ningún soporte científico que lo justifique. Por el contrario, hay mucha evidencia de que las lesiones y el dolor, no solo el crónico, se benefician del ejercicio físico. Para entender esto hay que entender la Mecanostransducción:

“Proceso mediante el cual el cuerpo transforma un estímulo mecánico en un estímulo químico”.

Los estímulos de compresión (por ejemplo, andar) estimulan las “células madre” para que se diferencien en estructuras diseñadas para soportar compresión (como el cartílago o el menisco). Por otro lado, los estímulos de tracción (por ejemplo, soporta una carga pesada) estimulan a estas células para diferenciarse en estructuras diseñadas para soporta la tracción (como el tendón o el ligamento).

Por esta causa, es fundamental que una estructura lesionada reciba estímulos mecánicos (ejercicio físico): este ejercicio ayudará a estimular los procesos regenerativos. Sin embargo, ese ejercicio debe ser diseñado, dosificado y monitorizado por un profesional cualificado. La frecuencia y la intensidad son los factores claves, y requieren de un profundo conocimiento de la biología de los tejidos.

Pero el ejercicio no sólo produce mejoras a nivel de los tejidos lesionados, sino que produce activación de mecanismos naturales de analgesia, ayudando a disminuir el dolor y la discapacidad.

Por lo tanto, el modelo tradicional basado en el reposo y la toma de antiinflamatorios deben ser sustituidos por el modelo actual de la neurociencia, basado en la educación y el ejercicio físico. De hecho, los antiinflamatorios han demostrado ser contraproducentes en el proceso de curación de lesiones, ya que la respuesta inflamatoria es algo beneficioso: promueve la reparación de los tejidos. Por lo que, aunque produzcan una disminución del dolor a corto plazo, a largo plazo está dificultan la reparación de los tejidos y retrasan la recuperación.

¿Aun tienes dudas? Consulta con un profesional cualificado que te asesore en tu problema de dolor. ¿No sabes cómo encontrarlo…? Los miembros del Noigroup (grupo de investigadores más importantes en el mundo del dolor) recomiendan realizar estas 4 sencillas preguntas para identificarlos:

  1. ¿Comprendes el modelo biopsicosocial del dolor?
  2. ¿Conoces el libro “Explain Pain” (Explicando el Dolor)”
  3. ¿Eres capaz de explicarme como se procesa el dolor?
  4. ¿Tienes herramientas para enseñarme a gestionar mi recuperación?

Si contesta “SI” a estas preguntas: Enhorabuena, has encontrado a un profesional que podrá ayudarte. Si contesta “NO”… sigue buscando.

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