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Nocicepción y Dolor

¿Has oído hablar alguna vez de la “Nocicepción? De forma general hablamos de nocicepción de forma casi indiferente para referirnos al dolor, pero esto no es correcto. Ya que nocicepción y dolor no es lo mismo. La nocicepción se define como:

“Fenómenos biológicos desencadenados por la acción de estímulos nocivos sobre el organismo, y su transmisión al sistema nervioso central antes de que esa información sea consciente”.

Esto quiere decir que, las neuronas nociceptivas NO transmiten mensajes de dolor, sino mensajes de peligro, ya que mientras que la nocicepción sería la reacción del sistema ante estímulos potencialmente peligrosos. El dolor es la interpretación de esta información por parte del cerebro tras ser analizada y contrastada por múltiples sistemas, no sólo el por sensorial.

Generalmente, el dolor es la consecuencia de la activación de los nociceptores, pero la nocicepción no es ni suficiente ni necesaria para producir dolor.

Por ejemplo, determinados factores emocionales pueden producir la activación de una respuesta dolorosa sin que se haya producido ningún estímulo nociceptivo.

Un ejemplo de dolor sin nocicepción es el siguiente: en 1995 se documentó un caso de un hombre que se atravesó el pie con un clavo de 15 cm.  El sujeto tuvo que ser sedado con fentanilo y midazolam, ya que se aquejaba de un dolor horrible a cualquier mínimo movimiento del pie. Cuando consiguieron retirarle la bota, comprobaron que el clavo había pasado entre 2 dedos, estando el pie completamente ileso.

La expectativa de daño y el miedo fueron suficientes para activar una respuesta de dolor severo. Sin embargo, no se habían activado los nociceptores.

Y un ejemplo de nocicepción sin dolor es el de Julia Popova. Julia fue atracada cuando iba de camino a su casa y, tras un forcejeo, al llegar a casa sus padres descubrieron que había sido apuñalada en el cuello… y que aun llevaba el cuchillo clavado. El cirujano declaró que “tuvo mucha suerte, el cuchillo estaba clavado en el hueso, y no dañó la medula espinal ni las arterias”.

Esto se denomina “analgesia inducida por estrés”, en una situación de vida o muerte, el cerebro decide que es más importante: ¿preocuparse por una herida o sobrevivir? Por lo que anula cualquier posible respuesta que pueda “distraernos” y centra la atención en la supervivencia.

Además, un estímulo nociceptivo no solo tiene por qué ser doloroso o inocuo, también puede producir placer. Por ejemplo, cuando se estudia la actividad cerebral de los masoquistas, al recibir estímulos “dolorosos” observamos que se activan áreas de su cerebro relacionadas con el dolor. No les gusta, les duele. Sin embargo, cuando esos mismos estímulos son aplicados en contexto sexual (observando imágenes pornográficas, por ejemplo), observamos un cambio en los patrones de activación cerebral, mostrándose ahora activas las áreas relacionadas con el placer. Esto significa que al masoquista no le gusta el estímulo “doloroso”, les gusta el contexto en el que este estímulo se provoca.

Por lo tanto, como ya se ha dicho, el dolor no solo afecta a aspectos sensoriales, sino también cognitivos y emocionales, y se encuentra influenciado fuertemente por el contexto y el aprendizaje.

Así que recuerda: el cerebro no es el RECEPTOR del dolor, sino el CONSTRUCTOR.

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